23% de mujeres y 21% de hombres entre 18 y 29 años que estaban empleados perdieron sus trabajos durante la pandemia

Septiembre 4, 2020

23% de mujeres y 21% de hombres entre 18 y 29 años que estaban empleados perdieron sus trabajos durante la pandemia

Foto: HSB Noticias

La salud mental, la educación y la seguridad alimentaria son las mayores preocupaciones de jóvenes colombianos según estudio de Profamilia. El estudio que representa las voces de los jóvenes, recoge y plantea recomendaciones y líneas de acción de cara a las autoridades nacionales y locales con el fin de contribuir al desarrollo de estrategia eficaces ante sus necesidades específicas entre las que se destacan: la ampliación y diversificación tecnológica de los canales de atención y consulta a toda la población teniendo en cuenta las necesidades de los jóvenes; considerar el internet como un servicio público y, aumentar las transferencias monetarias y en especie a la población más vulnerable.


Profamilia identificó las preocupaciones de los jóvenes entre los 18 y los 29 años en cuanto a salud mental, salud sexual y reproductiva, medios de subsistencia, seguridad y protección, educación y seguridad alimentaria. Con respecto a la problemática de salud, los jóvenes consultados afirman haber implementado estrategias asociadas al autocuidado y al uso de elementos de bioseguridad. También, refirieron el uso de la telemedicina, así como el apoyo de grupos o redes establecidas entre pares.


El 23% de las mujeres y el 21% de los hombres entre 18 y 29 años que estaban empleados perdieron sus trabajos durante la pandemia. Con respecto al desafío de poder acceder a alimentos debido a las limitaciones económicas y a la situación de desempleo, los jóvenes expresaron que, en muchos casos, familiares, personas conocidas o vecinos son quienes les han permitido garantizar su seguridad alimentaria. Por su parte, las personas indígenas consultadas mencionaron que cultivar huertas y entregar semillas han sido prácticas exitosas para atender las necesidades de alimentación no sólo individuales sino también comunitarias.


El 87% de las mujeres y el 75% de los hombres entre 18 y 29 años manifestaron estar preocupados ante la posibilidad de que alguien de la familia pueda tener una emergencia de salud y no reciba atención médica. El estudio, dedica un capítulo entero a describir las prácticas que durante la cuarentena han implementado adolescentes y mujeres jóvenes con el fin de superar los desafíos relacionados con salud mental, educación, seguridad alimentaria, salud sexual y reproductiva, entre otros.


Así, por ejemplo, se evidencia que entre las prácticas más comunes para responder a los retos que supone el cuidado de la salud mental, se han aplicado herramientas para ocupar el tiempo y mejorar su estado de ánimo como el diálogo, las actividades familiares y de ocio, así como las lúdicas y la participación en las tareas del cuidado del hogar.


Desde el enfoque cuantitativo y a través del análisis de 1.287 encuestas a personas entre los 18 y 29 años se encontró que: el 87% de las mujeres y el 75% de los hombres manifestaron estar preocupados porque alguien de la familia pueda tener una emergencia de salud y no reciba atención médica oportuna. En cuanto a la salud mental, el 67% de las mujeres y el 56% de los hombres están preocupados por sufrir ansiedad o depresión.


Así mismo, pusieron en evidencia las barreras en el acceso a servicios de salud y salud sexual y reproductiva, al percibir que las instituciones prestadoras han limitado la atención a urgencias, afectando la prestación de consultas para especialidades como la ginecología y la endocrinología.


Con respecto a empleabilidad, la encuesta reveló que el 23% de las mujeres y el 21% de los hombres que estaban empleados perdieron sus trabajos durante la pandemia. 


Adicionalmente, el no contar con computadores o acceso a internet para recibir y participar activamente de sus clases virtuales también es una de las mayores preocupaciones identificadas por el estudio, afectando al 11% de las mujeres y al 13% de los hombres consultados.


La pandemia, según el estudio, también ha impactado en la calidad de la comida, en algunos casos por falta de recursos, adolescentes y mujeres jóvenes dejaron de comer carne y otros alimentos ricos en proteínas o tuvieron que reducir las porciones para asegurar que los menores pudieran alimentarse.