Las autoridades deben pensar en programas para empresas, en particular, para los sectores de la construcción y obras civiles

Noviembre 27, 2020

Las autoridades deben pensar en programas para empresas, en particular, para los sectores de la construcción y obras civiles

Foto: Esan

Salario mínimo y reformas estructurales, el debate que tienen los empresarios y que moderan sus expectativas sobre el futuro. Visto desde esa perspectiva, es necesario que las autoridades piensen en programas y estímulos adicionales para las empresas. En particular, para los sectores de la construcción y obras civiles.


El crecimiento del año corrido de las licencias de construcción a septiembre de 2020 es de -26.7%, y el de los despachos de cemento gris de -15%. Con eso quieren decir que hay espacio para otorgar más estímulos que permitan un mayor crecimiento del sector que, debido a los encadenamientos productivos que genera, está llamado a liderar la recuperación económica del país.


Sumado a lo anterior, es importante pensar en cómo reactivar y dar un mayor apoyo directo a los subsectores de servicios relacionados con las actividades de recreación, viajes, turismo y alojamiento que, hasta el momento, poco han sido tenidos en cuenta.


Con el fin de hacer seguimiento a las condiciones de las empresas y a la percepción del entorno económico y social de los hogares, durante el 2020 el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) inició dos investigaciones estadísticas: Pulso empresarial y Pulso social.


En los demás indicadores (personal ocupado e inversión), desde agosto no cambia el porcentaje de empresarios que perciben una mejoría en dichos rubros. Adicionalmente, el porcentaje de encuestados que ven mejor o mucho mejor la situación del país y de sus empresas para el próximo año, que venía en ascenso desde el mes de junio, ha decrecido entre septiembre y octubre.


Las dos complementan otras investigaciones realizadas por la Entidad y permiten hacer un seguimiento de las percepciones del ritmo actual de la economía. Además, dan luces sobre algunos de los problemas que empresas y hogares enfrentan y de sus perspectivas a futuro.


Adicionalmente, un 11% en septiembre y un 26% en mayo, reportaron haber invertido y llevado a cabo procesos que implican actividades de mejora en los procesos o bienes ofrecidos. Además, el 59% de las empresas manifestaron (a septiembre) que han implementado soluciones y esquemas para el trabajo en casa. Más allá de los aspectos positivos, hay una preocupación grande por cuenta de la ralentización o caída en los indicadores de perspectiva sobre el futuro empresarial y del país. En octubre, las expectativas sobre el flujo de ingresos de las empresas a tres meses disminuyeron frente al mes anterior.


Las investigaciones tienen varias fortalezas. Por un lado, la experiencia del DANE en materia de encuestas empresariales y de hogares. Por otra parte, la asesoría y acompañamiento de instituciones internacionales, tales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Finalmente, cuentan con una buena robustez estadística, reflejada en el tamaño de muestras efectivas. 


Para el caso del Pulso empresarial asciende a 8.400 encuestas y en el Pulso social a 10.989, lo que les permite una representatividad para diferentes sectores y subsectores económicos y varias desagregaciones sociodemográficas.


En medio de ese difícil panorama, hay, sin embargo, una serie de aspectos positivos que pueden ayudar a aumentar la productividad de las empresas a futuro. El Índice de Confianza Empresarial (ICE), construido a partir de las respuestas sobre la percepción de la situación actual con respecto al pasado y con relación a la situación que se espera en el futuro, muestra cómo, a partir de la relajación de las medidas de aislamiento sanitario, la confianza de los empresarios ha mostrado una mejoría.


Para el total de sectores se mantiene en un 54% y el sector servicios, en particular, enfrenta una caída a septiembre del 62%. Entre la medición de julio a la actual, el indicador ha recuperado 8.7pp, al pasar de 38.2 a 46.9. La mayor recuperación se ha dado en los sectores de industria y comercio, con crecimientos en el mismo período de 9.2pp, mientras que servicios muestra el menor crecimiento con 7.2pp. Eso es consistente con la menor dinámica observada en el crecimiento económico anual de los sectores de recreación y servicios, que para el tercer trimestre del año se ubicó en -29.7%.


Bajo ese contexto, el DANE inició dos investigaciones que tienen el potencial de dar información relevante sobre la situación de las empresas y el entorno económico y social de los hogares: el Pulso empresarial y el Pulso social.


A pesar de la recuperación en la confianza empresarial, es evidente que en el último mes la dinámica del indicador se ha ralentizado, un hecho que refleja la dificultad que enfrentan los sectores productivos y, en general, la economía para retornar a su senda de crecimiento.


Eso ratifica dos de nuestras opiniones, primero, la necesidad de políticas públicas que den un impulso adicional a la demanda agregada y, segundo, la relevancia vital que tienen las negociaciones alrededor de la fijación del salario mínimo para 2021. Sobre ese aspecto, la construcción es el sector que reportó las proporciones más altas (65.3%) y la industria manufacturera las más bajas (45.8%).


Desde mayo, el total de los sectores estudiados ha venido recuperando la operación normal de sus actividades productivas, a un ritmo cercano a los 12 p.p. por mes. 


Relacionado con lo anterior, otro de los problemas que ha tenido que enfrentar el sector productivo es la falta de liquidez, medido por la disminución en el flujo de efectivo. Del total de encuestados el 49.5% dijo continuar con problemas de flujo de efectivo.


Así, en el mes de septiembre el 83.6% del total de empresas reportaron tener una operación normal, frente al 31.4% que manifestaron hacerlo en el mes de abril. El retorno a las actividades productivas normales se ha dado de manera desigual entre los sectores. El de mayor recuperación fue comercio, para septiembre el 92.1% de las unidades empresariales encuestadas manifestó estar en normal funcionamiento.


Pese a que la proporción de empresas que han manifestado haber tenido que disminuir su planta de personal ha disminuido en cerca de 15pp entre mayo y octubre, aún un 19,0% reportan continuar con esa medida. El sector construcción presenta la mayor afectación en el campo laboral, para septiembre el 24.2% de las empresas manifestaron una disminución en sus empresas con operación normal según sectores niveles de empleo. 


Comercio ha mostrado el mejor desempeño en ese aspecto, y en la última medición (septiembre) fue el sector con la menor proporción de empresas (15.1%) que reportaron reducción en el número de trabajadores.


En contraste, la menor proporción de empresas que reportaron estar en funcionamiento pleno de sus actividades estuvieron en los sectores de construcción y servicios. Lo anterior, es preocupante dada la importancia de los dos sectores en la generación de empleo.


Uno de los efectos directos del cierre o disminución de las actividades empresariales ha sido el ajuste en el nivel de empleo y/o horas laboradas por los trabajadores. En una mayor desagregación dentro de los sectores se evidencian diferencias en el retorno a la normalidad productiva. En servicios, se encuentran subsectores que no se vieron afectados por las restricciones del confinamiento, las actividades de servicios de salud a las personas, por ejemplo.