Los retos de este año en materia de empleo en Colombia

Febrero 25, 2021

Los retos de este año en materia de empleo en Colombia

Foto: Archivo particular

Siguen los análisis del mercado laboral en octubre de 2020, donde los resultados mejoraron, comparado a los meses previos del año anterior, pero los retos continúan. Además, para este año se hace cada vez más necesaria una revisión temporal de las regulaciones laborales vigentes que puedan dar mayor tracción al mercado laboral. El año estará marcado por el optimismo en torno a la vacuna contra el virus y el regreso progresivo de la economía a su senda de crecimiento por lo que se espera que las medidas que se tomen en materia laboral acompañen de manera adecuada ese proceso.


Para finales del año 2020 el Dane indicó que la Tasa de Desempleo fue de 14.7%, 4.8 puntos porcentuales superior al registro de un año atrás (2019), con lo cual el promedio de los primeros diez meses del año fue de 16.6%. Por su parte, la población ocupada se redujo en 1.5 millones de personas, equivalente a una contracción anual de 6.7% con respecto a octubre de 2019. Con eso, el número de ocupados se ubicó en 21.3 millones de personas. Si limpian los efectos estacionales, estarían hablando de 20.6 millones de ocupados, cifra que se acerca al nivel observado en el mes previo al cese de actividades (20.9 millones de personas en marzo), aunque aún por debajo del valor registrado el primer trimestre del año (21.9 millones de personas). Por el lado de los desocupados, la cifra llegó a 3.7 millones, 1.2 millones de personas más que las reportadas en 2019.


Para el 2021 se enfatiza en la necesidad de formular políticas para la recuperación del empleo que garanticen un entorno adecuado tanto por el lado de la demanda como por el de la oferta. Eso quiere decir que las políticas deben contemplar incentivos directos tanto para la fuerza laboral (oferta) como para los empleadores que la contratan (demanda). La prioridad debe ser ejecutar medidas de gasto hacia los sectores con alta generación de empleo, aquellos que más encadenamientos productivos integren y aquellos que continúan rezagados.


La pérdida de ingresos de los hogares el año pasado sumó $1.6 billones en octubre, una cifra similar a la observada en marzo que, recordemos, fue el mes en el que entró en vigor la primera fase (y la más estricta) del Aislamiento Preventivo Obligatorio.


Cuando se empezó a dar el reingreso de ocupados se vio que se había concentrado principalmente en trabajadores por cuenta propia, que en su mayoría son informales. En el agregado, pérdida de empleos en esa posición ocupacional fue de 103.000 empleos en octubre, lo cual equivale al 7% de la contracción total, mientras que en julio esa proporción fue del 22%. Por el lado del segmento formal, la mayoría de los empleos que todavía se pierden se concentran en personas con bajo nivel educativo, otro aspecto que confirma los riesgos que hemos mencionado de fijar un incremento desproporcionado del salario mínimo (por encima del 2%-3%) que termine por excluir a esa población de la posibilidad de conseguir empleo.


Así, entre marzo y octubre, los hogares perdieron un total de $27.9 billones, es decir, aproximadamente 3% del PIB. Este no es un punto menor, pues pone en perspectiva las mejoras relativas en la variación de los ocupados de los últimos dos meses. Lo anterior será un factor clave para tener en cuenta en las decisiones de política en el horizonte del corto plazo y del mediano y largo plazo (las reformas estructurales determinantes para la recuperación de la economía en los frentes fiscal, laboral y pensional).


Como se ha mencionado, el empleo formal se ha llevado el golpe más grande en la pérdida de ocupados. Al desagregar la disminución de empleos por posición ocupacional, se evidencia que, en los empleados particulares, que son en un 85% trabajadores formales, se reportaron aproximadamente 1.196.000 ocupados menos en agosto-octubre y 1.040.000 en octubre frente a lo observado un año atrás. Esa última cifra representó un 70% de la pérdida total de ocupados en el mes. 


Por su parte, en las 13 principales ciudades se perdieron 713.000 empleos formales (86% de la pérdida total en ese dominio geográfico) y 116.000 informales, según la definición adoptada por el DANE.


De hecho, en términos anuales, la población empleada apenas alcanzó rangos cercanos a los observados en octubre de 2011 y 2012, cuando se tenían aproximadamente 4 millones de habitantes menos en el país. Así, en octubre, la tasa de ocupación se ubicó en 53.2%, 4.6 puntos inferior al registro del año anterior.


El contrastante comportamiento de la ocupación entre hombres y mujeres está estrechamente relacionado con las actividades económicas que continúan rezagadas en la generación de empleo, a pesar de la reapertura. Así, según la última información disponible de la ocupación clasificada según el sexo, en el trimestre julio-septiembre de 2020 las ramas de actividad con un mayor número de mujeres ocupadas fueron comercio y reparación de vehículos (1.6 millones), servicios sociales (1.3 millones) y entretenimiento (1 millón). En esos sectores también se concentró buena parte (aproximadamente 46%) de la caída general en la ocupación tanto en octubre como durante el trimestre agosto-octubre con respecto al mismo período en 2019.


A su vez, el número de desocupados alcanzó los 3.7 millones de personas (vs. 2.5 millones un año atrás). A ese incremento anual del 46.6% en la población desocupada, las categorías del área urbana contribuyeron 42.7 puntos. En efecto, en los dominios de las 13 ciudades principales y otras cabeceras (pequeños municipios urbanos) se registraron 0.8 millones de nuevos desocupados en octubre (del total de 1.2 millones a nivel nacional). Esos resultados no dejan duda de que el desempleo es el desafío más urgente que tienen las autoridades locales en materia de política pública. Dicho eso, en octubre, la Tasa de Desempleo en las 13 ciudades y áreas metropolitanas se ubicó en 16.8% (vs. 10.4% un año atrás). 


Ahí, Bogotá continuó rezagada con respecto al total, con una Tasa de Desempleo de 17.5%, superior al registro nacional y al promedio urbano. Ese rezago responde, como lo hemos mencionado en varias ocasiones, a las medidas restrictivas implementadas en agosto. Durante el trimestre agosto-octubre, entre las principales ciudades, Barranquilla (12.2%) y Cartagena (15.4%) registraron las menores tasas de desempleo, mientras que Ibagué (23.1%) y Manizales (19.7%) registraron las mayores.


En primer lugar, la caída relativa en la ocupación alcanzó supunto más alto en abril tanto en los hombres como en las mujeres, seguida por una recuperación desde mayo hasta octubre para los hombres, mientras que en las mujeres la contracción se mantuvo en los mismos niveles (alrededor de -27%) hasta julio. Segundo, que las contribuciones a esa variación pasaron de ser similares entre los hombres y las mujeres en abril (51% y 49%, respectivamente) a recaer cada vez más sobre las mujeres, quienes en octubre representaron el 77% de la contracción total (vs. 23% de los hombres). En términos prácticos, eso quiere decir que por cada hombre que salió de la ocupación, casi 4 mujeres lo siguieron. Todo lo anterior se resume en que, en el trimestre agosto-octubre, la Tasa de Desempleo fue de 20.8% en las mujeres, muy superior al 12.1% registrado en los hombres.




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