Después de dos décadas, los campesinos boyacenses vuelven a sembrar trigo, recuperando una semilla de alta calidad que promete reactivar la economía rural. La iniciativa, liderada por agricultores de Siachoque, busca demostrar al Gobierno Nacional el potencial de estos cultivos como alternativa viable para pequeños y medianos productores.
En los años 90, Boyacá cultivaba más de 70 mil hectáreas de trigo y cebada, cultivos más económicos que la papa, hoy predominante. Ahora, con el respaldo de otros municipios interesados en sumarse, los campesinos esperan que el Estado frene la importación de cereales y apoye la producción local para proteger la soberanía alimentaria y dinamizar el empleo rural.