El sonido de los motores se convirtió en un clamor de dolor y homenaje en Duitama. Más de 300 motociclistas acompañaron el último adiós a Angie Milena González Pirajón, de 27 años, y Brayan Stiven Mendivelso Gómez, de 18, jóvenes que murieron tras ser embestidos por un conductor en estado de embriaguez en la vía entre Cerinza y Belén. La caravana fúnebre recorrió el centro de la ciudad hasta la catedral y el cementerio, dejando una imagen inédita de solidaridad y duelo colectivo.
Ambos participaban en una rodada nocturna cuando un automóvil invadió el carril y chocó de frente contra el grupo, causando la muerte inmediata de Angie y dejando gravemente herido a Brayan, quien falleció horas después en un centro asistencial. El responsable, un conductor profesional de 33 años, dio positivo en grado dos de alcoholemia.
Entre lágrimas, rezos y el rugir de las motocicletas —su mayor pasión— familiares y amigos despidieron a los jóvenes, mientras el caso reabre el llamado urgente contra la conducción bajo los efectos del alcohol en las carreteras del país.
