El pasado 8 de febrero se cumplieron tres meses del frustrado atentado del ELN contra el Batallón Simón Bolívar, en Tunja, sin que hasta ese momento se hubieran producido capturas, pese a la recompensa de $500 millones ofrecida por las autoridades.
El ataque ocurrió en la madrugada del 8 de noviembre de 2025, cuando una volqueta acondicionada con 24 medios de lanzamiento cargados con explosivos fue abandonada en el barrio Prados de Alcalá. Las detonaciones causaron graves daños en la infraestructura del batallón, afectando zonas de alojamiento, fachada, muros y un vehículo, además de destruir el dispensario donde eran atendidos militares y sus familias.
Tras un Consejo Extraordinario de Seguridad, las autoridades atribuyeron el hecho a dos frentes del ELN e iniciaron investigaciones que incluyeron allanamientos a una vivienda cercana al batallón y a una bodega al sur de la ciudad, donde se halló material probatorio. Sin embargo, al cumplirse 90 días del atentado, no se había reportado la captura de los autores materiales ni intelectuales.
Las autoridades mantuvieron activa la recompensa y señalaron que las investigaciones continuaban, mientras la ciudadanía permanecía a la espera de resultados concretos.
