La esmeraldera Coscuez S.A., filial de la multinacional Fura Gems, anunció el inicio de un proceso de liquidación voluntaria en su operación de extracción de esmeraldas en el occidente de Boyacá, motivado por prolongados problemas de seguridad y la sostenibilidad financiera de la mina La Paz, ubicada en el municipio de San Pablo de Borbur. La decisión fue comunicada por inversionistas el 10 de febrero de 2026, tras evaluar interrupciones de operaciones y actos de vandalismo que, según la empresa, comprometen la integridad del personal y de las actividades productivas.
El anuncio ha encendido las alarmas tanto en la región como en sectores económicos locales, ya que se proyecta que la liquidación afectará al menos 500 empleos directos, además de impactos en proveedores y pequeños comerciantes que dependían de la operación minera. Coscuez S.A. destacó que entre 2017 y 2025 invirtió más de $480.000 millones en modernización, empleo local y proyectos sociales, y aportó alrededor de $45.000 millones en impuestos y regalías; sin embargo, afirmó que continuar con las operaciones no es financieramente sostenible ni responsable dadas las condiciones actuales.
La decisión de la empresa ha generado preocupación en el occidente de Boyacá, donde líderes regionales y sindicatos han expresado incertidumbre sobre el pago de prestaciones, salarios pendientes y el futuro de una economía local que durante décadas ha estado ligada a la minería de esmeraldas. Además, hay inquietud sobre el manejo del título minero ante la posible reestructuración o entrada de nuevos inversionistas, así como sobre los riesgos que podría traer el abandono de infraestructura minera sin un plan de contingencia claro.
La liquidación voluntaria de Coscuez ocurre en un contexto de complejidad para la minería legal de esmeraldas en Boyacá, marcada por conflictos de seguridad, minería informal y tensión social, poniendo en el centro del debate la sostenibilidad y garantía de operaciones formales frente a desafíos operativos y comunitarios.
