Este viernes arranca en la histórica ciudad polaca de Torun el Campeonato del Mundo de Atletismo en Pista Cubierta, una cita donde la selección española combina la frescura de sus nuevos talentos con la experiencia de sus figuras consagradas. Encabezando la delegación llega un «mágico» Eusebio Cáceres, quien a sus 34 años ha logrado su mejor marca en más de una década ($8,19$ m), demostrando que su talento natural sigue vigente para plantar cara a la nueva y exuberante generación de saltadores mundiales.
El alicantino no estará solo en la llanura de Pomerania. Junto a él, jóvenes promesas que ya son realidad como Moha Attaoui, Quique Llopis y Rocío Arroyo buscarán subir al podio en pruebas de altísima exigencia. Especial atención recibe el 800 metros, donde Attaoui y Arroyo se enfrentarán a un proceso clasificatorio «criminal» para llegar a una de las finales más espectaculares del atletismo bajo techo, compartiendo protagonismo con estrellas globales como Keely Hodgkinson.
La historia de Cáceres en este Mundial es, además, un relato de superación personal. Tras años de lesiones y cambios de residencia, el saltador de Onil regresa a la élite entrenando a distancia con Iván Pedroso mientras cuida de su familia en su pueblo natal. Con el recuerdo de sus cuatro cuartos puestos en grandes citas, Cáceres busca en Polonia esa sensación de «vuelo perfecto» que le permita, finalmente, canjear su veteranía y su técnica clásica por una medalla mundialista.
