Con la ambición intacta y una camada de jóvenes talentos en ascenso, Colombia se prepara para vivir una de sus apuestas más prometedoras en el atletismo durante los Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026. En total, serán 40 pruebas en disputa, un escenario ideal para que 21 atletas nacionales demuestren que el futuro del “deporte rey” ya está dando resultados.
El inicio de las competencias de atletismo marca uno de los momentos más esperados de la segunda semana del certamen. Históricamente, esta disciplina ha sido sinónimo de alegrías para el país, y todo apunta a que en esta edición no será la excepción. La delegación colombiana llega respaldada por un proceso formativo sólido, impulsado por el Ministerio del Deporte de Colombia a través de iniciativas como los Juegos Intercolegiados, el Programa Avanzado de Desarrollo (PAD) y los Juegos Nacionales Juveniles.
La jornada inaugural promete emociones desde temprano. A las 11:00 a.m., Esilda Grandett y Ashly Hinestroza abrirán la lucha por las medallas en el lanzamiento de martillo. Minutos después, a las 11:15 a.m., Daza Rizo buscará dejar huella en la final de los 1.500 metros femeninos. La expectativa crecerá aún más hacia las 11:55 a.m., cuando el equipo mixto de relevo 4×400, integrado por José Valencia, Michel Gómez, Sergio Rojas y Laura Alcalá, salga a la pista con la mira puesta en el podio.
Detrás de este grupo hay más que talento: hay un proceso. Así lo explica la entrenadora Mónica Gutiérrez, quien destaca la cohesión del equipo y su preparación integral. “Es un grupo muy consolidado, con atletas que han tenido experiencias internacionales previas. Se sienten cómodos en la pista, confiados, y eso puede marcar la diferencia en competencia”, aseguró.
Pero Panamá 2026 no es solo una meta, sino también un punto de partida. Varios de estos jóvenes atletas perfilan su camino hacia escenarios aún más exigentes, como el Mundial Sub-20 de Oregón y los Juegos Olímpicos de la Juventud en Dakar. En ese sentido, cada prueba no solo representa una oportunidad de medalla, sino también una vitrina para el futuro del atletismo colombiano.
Con disciplina, preparación y hambre de gloria, Colombia salta a la pista con un objetivo claro: convertir el esfuerzo en medallas y confirmar que su nueva generación está lista para competir —y ganar— en cualquier escenario internacional.