El ciclismo boyacense volvió a dar señales claras de su vigencia y proyección. En el Campeonato Nacional Juvenil y Prejuvenil disputado en el velódromo Alfonso Flórez Ortiz de Bucaramanga, el departamento no solo se subió al podio general de la pista, sino que también impuso condiciones en la ruta, consolidando una generación que promete marcar época.
Durante cuatro días de competencias, Boyacá firmó una actuación sólida que lo ubicó en el tercer lugar del medallero de la pista con 13 preseas (cinco de oro, tres de plata y cinco de bronce), en un certamen dominado por Antioquia y seguido por Valle. Este resultado ratifica el buen momento de los procesos formativos del departamento frente a potencias tradicionales del ciclismo nacional.
Sebastián Gómez, la joya que emerge
Entre los nombres propios, uno sobresalió con fuerza: Sebastián Matías Gómez Salamanca. El tunjano, de apenas 15 años, se convirtió en la gran figura boyacense al conquistar tres medallas de oro en persecución individual, prueba por puntos y scratch, demostrando versatilidad y madurez competitiva.
Su desempeño no fue casualidad. Gómez hace parte de una nueva camada que ha sabido combinar la exigencia de la pista con la resistencia de la ruta, una fórmula que históricamente ha dado frutos en el ciclismo colombiano.
Equipo competitivo y resultados consistentes
El aporte colectivo también fue clave. En la categoría juvenil, Keled Padilla se destacó con una medalla de plata en el kilómetro, mientras que el equipo integrado por Padilla, Daniel Hernández, José Luis García y Andrés Pedraza alcanzó el segundo lugar en la persecución por equipos. Pedraza, además, sumó otra plata en la prueba por puntos.
Los bronces llegaron de la mano de Juan Camilo Aponte (doble podio en persecución individual y puntos), José Luis García en el ómnium, Sarahi Peña en los 500 metros y Edward Chinome en velocidad, evidenciando profundidad en el equipo y un relevo generacional competitivo.
Dominio en la ruta: el sello boyacense
Si en la pista Boyacá fue protagonista, en la ruta dejó claro por qué es cuna de grandes escaladores. En la contrarreloj individual prejuvenil, los boyacenses firmaron un contundente 1-2 en los 12,8 kilómetros del recorrido.
Juan Camilo Aponte se quedó con el oro tras detener el cronómetro en 19 minutos y 3 segundos, superando por seis segundos a su compañero Sebastián Gómez, quien volvió a subirse al podio con la medalla de plata.
Este dominio reafirma una tradición: la capacidad de los ciclistas boyacenses para imponerse en terrenos exigentes, combinando potencia, resistencia y estrategia.
Un semillero que no se detiene
El campeonato, que reunió a las principales ligas del país, dejó en evidencia el alto nivel del ciclismo juvenil colombiano y la importancia de fortalecer los procesos regionales. En ese escenario, Boyacá no solo compitió: mostró carácter, disciplina y una proyección que invita a ilusionarse.
El balance es claro. Más allá de las medallas, el departamento consolida un semillero que ya empieza a dar resultados concretos. Nombres como Sebastián Gómez y Juan Camilo Aponte no solo representan el presente, sino el futuro inmediato del ciclismo nacional.
Boyacá, fiel a su historia sobre dos ruedas, sigue pedaleando fuerte. Y lo hace con una nueva generación que ya empieza a escribir su propia leyenda.