Con un sentimiento de orgullo y gratitud, la Policía Metropolitana de Tunja despidió a 18 auxiliares de Policía que culminaron su servicio a la patria, luego de meses dedicados al fortalecimiento de la seguridad y la convivencia ciudadana en la capital boyacense y municipios de su jurisdicción.
Durante su paso por la institución, estos jóvenes apoyaron labores preventivas, campañas comunitarias, actividades de tránsito y acompañamiento ciudadano, convirtiéndose en un respaldo importante para las estrategias de seguridad impulsadas por la Policía Metropolitana.
“Compromiso, disciplina y vocación” fueron las palabras con las que la institución reconoció el trabajo realizado por los auxiliares, quienes dejan en alto el nombre de la Policía Nacional tras cumplir con una etapa que para muchos representa el inicio de su proyecto profesional y de vida.
La labor de los auxiliares de Policía ha tomado relevancia en los últimos años dentro del modelo de servicio comunitario que desarrolla la institución en diferentes regiones del país. En Tunja, estos jóvenes apoyan procesos de prevención del delito, acercamiento con la comunidad y fortalecimiento de la convivencia ciudadana.
Actualmente, la Policía Nacional de Colombia mantiene un enfoque preventivo y comunitario en ciudades como Tunja, considerada una de las capitales con mejores indicadores de seguridad en el país, gracias al trabajo conjunto entre autoridades, ciudadanía y fuerza pública.
La Policía Metropolitana de Tunja cuenta hoy con más de 1.600 uniformados que prestan servicio en 15 municipios de Boyacá, desarrollando acciones orientadas a proteger la vida y garantizar la tranquilidad de las comunidades.
Muchos de los auxiliares que culminan esta etapa deciden posteriormente continuar su carrera dentro de la institución como patrulleros u oficiales, aprovechando la experiencia adquirida durante el servicio militar policial. La Policía Nacional ha señalado que este proceso fortalece valores como la responsabilidad, el liderazgo y el sentido de pertenencia hacia el país.
La despedida de estos 18 jóvenes no solo marca el cierre de una etapa personal, sino también el reconocimiento a quienes, desde su servicio, contribuyeron a construir entornos más seguros y cercanos para la comunidad boyacense.