A pocos meses de su entrega oficial, el Velódromo de Mosquera comenzó a recibir el visto bueno de quienes mejor conocen la exigencia de una pista de alto rendimiento: los ciclistas. Los campeones colombianos Kevin Quintero, Stefany Cuadrado y Edwin Matiz realizaron un reconocimiento técnico del escenario y coincidieron en una conclusión: Colombia está cerca de estrenar uno de los velódromos más modernos de América Latina.
La visita se realizó durante la octava mesa de seguimiento liderada por la ministra del Deporte, Patricia Duque Cruz, quien ha acompañado de manera permanente el avance de una obra considerada estratégica para el futuro del ciclismo de pista nacional. Actualmente, la construcción alcanza un 96 % de ejecución, consolidándose como uno de los proyectos deportivos más ambiciosos del país.
Las primeras sensaciones sobre la pista fueron más que positivas. Kevin Quintero, campeón mundial y una de las principales figuras del ciclismo colombiano, destacó la rapidez del trazado luego de completar las pruebas iniciales.
“Quedé satisfecho con lo que pude probar; es muy rápido”, señaló el velocista colombiano tras recorrer el óvalo de madera.
La opinión fue compartida por el medallista paralímpico Edwin Matiz, quien calificó la infraestructura como “una obra de arte” y resaltó la comodidad de los peraltes, fundamentales para el desempeño de los deportistas en competencia.
Una pista diseñada para hacer historia
Más allá de la arquitectura y la inversión, el aspecto que más llama la atención de técnicos y deportistas es la ubicación del escenario. Según Humberto Encinas, ingeniero encargado de la construcción de la pista, las condiciones geográficas podrían convertir al velódromo en un lugar ideal para la consecución de marcas internacionales.
“Esta obra es especial por su ubicación y la altura sobre el nivel del mar. Está muy bien ubicada geográficamente para la consecución de récords mundiales”, explicó el profesional.
El escenario cuenta con una pista de 250 metros que cumple con los estándares exigidos por la Unión Ciclística Internacional (UCI), requisito indispensable para albergar competencias internacionales y eventos clasificatorios del calendario mundial.
Una inversión para el futuro del ciclismo colombiano
La obra representa una inversión total cercana a los 98.460 millones de pesos. De ese monto, el Ministerio del Deporte aportó 60.000 millones, mientras que el resto corresponde a recursos de la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía de Mosquera.
El complejo tendrá capacidad para 1.665 espectadores, además de cabinas de transmisión y prensa, palcos VIP, espacio para el Puesto de Mando Unificado (PMU), boxes técnicos y camerinos especializados para los deportistas, tal como lo exige la normativa internacional.
Actualmente, la estructura principal y la pista están completamente terminadas. Los trabajos finales se concentran en la instalación de elementos de seguridad, barandas, rampas de acceso, señalización oficial y acabados arquitectónicos, incluidos la cubierta, fachada y urbanismo exterior.
El impulso para una potencia continental
La expectativa alrededor del nuevo velódromo no es casual. Durante los últimos cuatro años, el ciclismo de pista colombiano ha cosechado 344 medallas internacionales, consolidándose como una de las disciplinas más exitosas del deporte nacional. El nuevo escenario busca fortalecer los procesos de formación, ampliar la preparación de las selecciones nacionales y atraer eventos de talla mundial.
Con las pruebas realizadas por algunas de las máximas figuras del país y el avance cercano a la culminación total, Mosquera se perfila para convertirse en el próximo gran centro de desarrollo del ciclismo colombiano, un lugar donde las futuras generaciones buscarán seguir la ruta marcada por campeones olímpicos, mundiales y paralímpicos.