La Fiscalía sostiene que el asesinato de Cristian Herrera estaría relacionado con su labor periodística y con amenazas previas atribuidas a la estructura criminal conocida como ‘La Familia de la P’.
La investigación por el asesinato del periodista Cristian Hernando Herrera comenzó a arrojar resultados judiciales. Una juez de control de garantías de Cúcuta ordenó medida de aseguramiento en centro carcelario contra tres personas señaladas de participar en la planeación y ejecución del crimen que conmocionó al país y encendió las alarmas sobre la seguridad de los comunicadores en Colombia.
Los procesados fueron identificados como John Sebastián Duque Andrade, Angélica Vesga Arenas y Wilmer Portillo González, quienes fueron judicializados por la Fiscalía General de la Nación por los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones, también agravado. Ninguno aceptó los cargos imputados.
Según los elementos materiales probatorios recopilados por los investigadores, Portillo González habría realizado labores de seguimiento al periodista en diferentes lugares que frecuentaba, movilizándose presuntamente en un taxi. Posteriormente, se habría reunido con Vesga Arenas para vigilar la residencia de la víctima y suministrar información sobre sus movimientos.
La Fiscalía sostiene que, una vez obtenida la información necesaria, Duque Andrade llegó al lugar donde se encontraba Herrera y, sin descender de la motocicleta en la que se movilizaba, presuntamente le disparó en repetidas ocasiones antes de huir. El comunicador fue auxiliado y trasladado en una ambulancia, pero falleció mientras era conducido a un centro asistencial.
Las autoridades lograron reconstruir parte de la secuencia criminal mediante el análisis de cámaras de seguridad, registros audiovisuales y otras evidencias técnicas que permitieron establecer los movimientos de los hoy procesados antes y después del ataque.
Uno de los aspectos más delicados de la investigación apunta a que el homicidio tendría relación directa con el ejercicio periodístico de Cristian Herrera. De acuerdo con las labores de policía judicial, el comunicador había sido objeto de amenazas previas atribuidas al grupo delincuencial conocido como “La Familia de la P”, una de las estructuras criminales con mayor influencia en la región fronteriza de Norte de Santander.
Las pesquisas buscan establecer si la orden para asesinar al periodista provino directamente de integrantes de esa organización criminal o si la estructura fue utilizada como intermediaria para ejecutar el atentado. Por esta razón, la Fiscalía mantiene abiertas varias líneas de investigación orientadas a identificar a los autores intelectuales del crimen.
El caso generó una fuerte reacción de organizaciones defensoras de la libertad de prensa y de derechos humanos. Herrera era un reconocido periodista judicial de Norte de Santander, con una trayectoria de más de dos décadas cubriendo temas relacionados con orden público, crimen organizado, corrupción y seguridad. Además, había denunciado amenazas en varias oportunidades debido a sus investigaciones periodísticas.
Durante las diligencias judiciales también fueron incautados un taxi, cuatro motocicletas y tres teléfonos celulares que, según la Fiscalía, podrían contener información relevante para esclarecer completamente la planeación y ejecución del homicidio.
Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades continúan recolectando pruebas para determinar quiénes ordenaron el asesinato y si detrás del crimen existió una retaliación contra el trabajo informativo que desarrollaba el comunicador. Para el gremio periodístico, el esclarecimiento total del caso se ha convertido en una prueba crucial para la defensa de la libertad de prensa y el derecho de los ciudadanos a estar informados.