La nueva granja solar de la vereda Sopotá transforma un terreno históricamente afectado por residuos contaminantes en una fuente de energía limpia que beneficiará a cerca de 2.000 habitantes y fortalecerá la transición energética en Boyacá.
Lo que durante años fue un espacio asociado a la contaminación y al deterioro ambiental, hoy se ha convertido en una de las apuestas más innovadoras de energía renovable en la región. El Gobierno nacional inauguró la Granja Solar Fotovoltaica de la vereda Sopotá, un proyecto que transforma un antiguo relleno de residuos en una infraestructura capaz de generar energía limpia para cientos de familias de Villa de Leyva.
La obra fue entregada en el marco de la conmemoración de los 454 años de fundación del municipio y representa uno de los ejemplos más significativos de recuperación ambiental y aprovechamiento sostenible del territorio en Boyacá.
Con una capacidad de generación superior a un megavatio, la granja solar no solo aportará energía renovable al sistema regional, sino que también se convertirá en una herramienta para impulsar el modelo de Comunidades Energéticas promovido por el Gobierno nacional.
De foco de contaminación a motor de desarrollo
Durante años, el terreno donde hoy se extienden decenas de paneles solares fue utilizado como depósito de residuos con impactos negativos para el entorno. La recuperación de este espacio permitió darle un nuevo propósito a una zona degradada, convirtiéndola en un activo estratégico para la producción de energía limpia.
La iniciativa hace parte de la estrategia nacional de transición energética, que busca diversificar las fuentes de generación eléctrica y promover proyectos sostenibles con participación comunitaria.
La transformación del predio representa además un mensaje sobre las posibilidades de reconversión ambiental de áreas afectadas por actividades contaminantes, demostrando que la recuperación de ecosistemas puede ir de la mano con el desarrollo económico y social.
Beneficio directo para las comunidades
Uno de los principales impactos del proyecto será su contribución al bienestar de cerca de dos mil habitantes de Villa de Leyva, quienes podrán vincularse a esquemas de autogeneración y gestión energética a través del modelo de Comunidades Energéticas.
Esta estrategia busca que las comunidades tengan un papel más activo en la producción y aprovechamiento de la energía, reduciendo costos, fortaleciendo la sostenibilidad y promoviendo una mayor autonomía energética en los territorios.
Además del suministro de energía limpia, la iniciativa abre oportunidades para la apropiación tecnológica, la educación ambiental y el fortalecimiento de procesos comunitarios relacionados con el cuidado de los recursos naturales.
Boyacá como referente de transición energética
La puesta en marcha de la granja solar refuerza el papel de Boyacá como uno de los departamentos que avanza en la incorporación de energías renovables dentro de su estrategia de desarrollo territorial.
Durante la inauguración, representantes del Gobierno nacional destacaron que el proyecto demuestra cómo espacios históricamente asociados a la contaminación pueden convertirse en escenarios de innovación y sostenibilidad.
“Este proyecto demuestra que es posible convertir zonas impactadas ambientalmente en motores de desarrollo sostenible. Hoy Boyacá le muestra al país cómo un espacio que antes representaba contaminación ahora genera energía limpia y bienestar para miles de familias”, señaló el director del Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía (FENOGE), Brayan Giraldo.
Un regalo sostenible para los 454 años de Villa de Leyva
Más allá de la infraestructura energética, la obra llega como un símbolo del futuro que busca construir el municipio: un modelo de crecimiento basado en la sostenibilidad, la innovación y el aprovechamiento responsable de los recursos.
En una época marcada por los desafíos del cambio climático y la necesidad de reducir las emisiones contaminantes, la granja solar de Sopotá se convierte en una muestra tangible de cómo la transición energética puede generar beneficios ambientales, sociales y económicos al mismo tiempo.
Lo que antes fue un problema ambiental ahora ilumina hogares, impulsa el desarrollo local y envía un mensaje poderoso al país: los territorios también pueden reinventarse para construir un futuro más limpio y sostenible.