Cada vez más deportistas recurren a la coenzima Q10, conocida como CoQ10, con la expectativa de rendir mejor durante el ejercicio. Sin embargo, una revisión científica reciente publicada en la revista British Journal of Nutrition, que analizó 24 investigaciones sobre el tema, concluyó que su verdadero aporte está más relacionado con la recuperación muscular que con una mejora directa en el desempeño físico.
Esta sustancia es producida de manera natural por el propio organismo y cumple un papel clave en la generación de energía celular, además de proteger a los músculos del desgaste que provoca el ejercicio intenso. No obstante, su producción disminuye con la edad y se agota más rápido en quienes entrenan con regularidad, lo que ha impulsado el uso del suplemento en cápsulas para compensar esa caída.
El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Malaya, en Malasia, comparó a adultos sanos que tomaron el suplemento frente a quienes recibieron un placebo. Los resultados mostraron que, aunque el CoQ10 sí eleva sus niveles en la sangre, esto no se traduce necesariamente en un mejor rendimiento físico, y los efectos variaron según el tipo de ejercicio y las características de cada persona.
El beneficio con mayor respaldo científico se encuentra en la recuperación después del esfuerzo físico. Una revisión de 28 estudios clínicos confirmó que el suplemento reduce los marcadores de daño muscular que aparecen en la sangre tras entrenamientos intensos o prolongados, además de disminuir la sensación de fatiga, lo que podría permitir entrenar con mayor frecuencia o intensidad.
En el caso de los ejercicios de fuerza, como el levantamiento de pesas, algunos estudios reportaron resultados positivos: hombres entrenados que tomaron el suplemento durante dos semanas lograron levantar más peso, completar más repeticiones y sentir menos cansancio, mientras que un grupo de adultos mayores registró mejoras en la fuerza de las piernas tras ocho semanas de consumo.
La evidencia es más débil para los deportes de resistencia, como correr o montar en bicicleta, donde no se ha logrado comprobar un beneficio sólido. Un estudio con futbolistas profesionales encontró una leve mejora en el tiempo de resistencia antes del agotamiento, aunque los investigadores advirtieron que se necesitan más estudios para confirmar ese hallazgo.
Otro punto pendiente es la dosis ideal: las investigaciones han utilizado cantidades que oscilan entre 30 y 300 miligramos diarios, sin que se haya establecido una cifra óptima ni un tiempo de consumo específico. Los especialistas coinciden en que aún faltan estudios más rigurosos para definir estos aspectos, así como los posibles efectos secundarios, entre ellos molestias digestivas o dificultades para dormir, y su interacción con otros medicamentos.
Por ahora, la recomendación de los expertos es mantener expectativas realistas frente al CoQ10: puede ser un aliado útil para la recuperación muscular, pero no representa por sí solo la diferencia entre un buen o un mal desempeño deportivo.