La Licorera de Boyacá encendió las alarmas ante un eventual aumento del impuesto a licores, que podría pasar del 5 % al 19 % en el marco de la emergencia económica decretada por el Gobierno Nacional. La medida, de concretarse, pondría en riesgo más de $15.000 millones anuales para el departamento.
El gerente de la entidad, William Vargas, advirtió que un mayor gravamen encarecería el aguardiente, reduciría las ventas legales y afectaría directamente los ingresos destinados a inversión social. Aunque el alza no es inmediata, recordó que la emergencia faculta al Ejecutivo para ajustar tributos por decreto, sin pasar por el Congreso.
Además del impacto fiscal, Vargas alertó sobre el posible aumento del contrabando y del consumo de licor adulterado, con consecuencias para la salud pública. “Hoy más de la mitad del precio de una botella corresponde a impuestos”, señaló.
El directivo recordó que las rentas de la Licorera han sido clave para financiar salud e infraestructura en Boyacá, especialmente en momentos críticos como la pandemia, por lo que una caída en estos ingresos tendría efectos significativos para el departamento.