El anhelado proyecto férreo en Boyacá empieza a dejar de ser una idea para convertirse en una realidad en marcha. Con un avance inicial del 5% y el inicio de los estudios de factibilidad, el tren que busca conectar al departamento con corredores estratégicos del país comienza a tomar forma, respaldado por recursos nacionales y una sólida articulación entre sectores clave.
La iniciativa fue uno de los temas centrales en un reciente encuentro regional, donde el Estado, el empresariado y la academia se sentaron en la misma mesa para definir apuestas de desarrollo. Para Gheidy Gallo, directora de ProBoyacá, esta unión representa una verdadera “triada de desarrollo” capaz de impulsar el crecimiento sostenible del territorio. Sin embargo, también advirtió sobre los desafíos que enfrenta el tejido empresarial colombiano, donde una gran parte de las empresas no logra sobrevivir más allá de los primeros años.
En este contexto, el proyecto del tren emerge como una oportunidad estratégica para fortalecer la competitividad regional, dinamizar la economía y potenciar las capacidades productivas del departamento.
Por su parte, Herman Amaya, asesor de la Gobernación de Boyacá, destacó los avances en infraestructura como eje fundamental para la integración territorial. Uno de los puntos clave es el corredor Berbeo–Bogotá, donde ya se evidencian progresos en sus primeros 40 kilómetros. Además, la firma de un nuevo convenio permitirá avanzar en la siguiente fase de factibilidad del proyecto férreo.
Según explicó Amaya, esta ruta no solo facilitará la conexión con otros corredores nacionales —incluyendo salidas hacia la costa Caribe—, sino que también impulsará sectores estratégicos como la minería y mejorará la eficiencia logística del departamento frente a los mercados nacionales e internacionales.
Aunque aún se encuentra en etapa de estudios, el tren de Boyacá ya despierta expectativas. Más allá de los rieles, el proyecto simboliza una apuesta por el desarrollo, la integración y el futuro de una región que busca posicionarse con mayor fuerza en el mapa económico del país.
El reto ahora será mantener el ritmo y convertir los planes en obras concretas. Por ahora, Boyacá ya dio el primer paso hacia un viaje que podría cambiar su historia.