Aunque Boyacá ha mostrado avances importantes en educación, salud e innovación en los últimos años, los desafíos en infraestructura y sostenibilidad ambiental siguen marcando el ritmo de su desarrollo. Así lo confirman análisis recientes basados en la evolución de indicadores de competitividad regional, que advierten la necesidad de acelerar decisiones estratégicas para no perder terreno frente a otras regiones del país.
El estudio más reciente del Universidad del Rosario, a través de su centro de pensamiento en competitividad, mantiene vigentes varias alertas planteadas en mediciones anteriores: el departamento requiere modernizar su red vial, mejorar la cobertura de servicios básicos como acueducto y alcantarillado, y fortalecer su infraestructura energética para aumentar eficiencia y reducir costos.
Infraestructura: el cuello de botella
Uno de los puntos más críticos continúa siendo la conectividad. A pesar de su ubicación estratégica en el centro del país, Boyacá enfrenta rezagos en la calidad de su red vial primaria y secundaria, lo que impacta directamente en los costos de transporte y en la competitividad de sectores productivos como la agricultura, la minería y la industria.
Expertos coinciden en que, sin una infraestructura robusta, el departamento difícilmente podrá integrarse de manera más eficiente a los mercados nacionales e internacionales. La modernización de corredores logísticos y el mantenimiento de vías rurales siguen siendo tareas pendientes.
Sostenibilidad: desafío ambiental creciente
En materia ambiental, los retos no son menores. La presión sobre fuentes hídricas, sumada a brechas en cobertura y calidad de servicios de saneamiento, plantea la urgencia de políticas más efectivas en gestión del agua y planificación territorial.
El fortalecimiento de sistemas de acueducto y alcantarillado, especialmente en zonas rurales, aparece como una prioridad para garantizar calidad de vida y sostenibilidad a largo plazo.
Buen desempeño, pero con tareas pendientes
Pese a estos desafíos, Boyacá mantiene un desempeño destacado en varios frentes. Indicadores recientes muestran avances sostenidos en educación básica y media, acceso a salud, adopción de tecnologías de la información, sistema financiero e innovación.
Estos logros ubican al departamento en una posición intermedia-alta dentro del panorama nacional, pero con margen de mejora en áreas estructurales.
Clima empresarial: simplificar para crecer
Otro de los puntos críticos sigue siendo el entorno para los negocios. La necesidad de simplificar trámites, reducir cargas administrativas y facilitar la creación de empresas continúa siendo una recomendación recurrente.
El fortalecimiento del sector secundario y terciario —industria y servicios— aparece como una oportunidad clave para diversificar la economía, históricamente concentrada en actividades primarias.
Una hoja de ruta para el futuro
El enfoque metodológico del Índice de Competitividad Evolutiva permite analizar no solo la posición actual de los territorios, sino su trayectoria en el tiempo. En el caso de Boyacá, el diagnóstico es claro: hay bases sólidas, pero se requiere una intervención decidida en los pilares más rezagados.
La apuesta, según los analistas, debe centrarse en cerrar brechas estructurales mediante políticas públicas más focalizadas, inversión sostenida y articulación entre sector público y privado.
Boyacá no parte de cero. Tiene capital humano, tradición productiva y avances institucionales. Sin embargo, el verdadero salto competitivo dependerá de su capacidad para resolver, de manera estructural, los problemas que aún frenan su desarrollo.
El reto ya no es diagnosticar: es ejecutar.