Lo que comenzó como un piloto ambiental hoy empieza a perfilarse como una apuesta estructural. El municipio de Miraflores avanza en la implementación del modelo “Basura Cero”, una estrategia promovida por el Gobierno nacional que busca transformar de raíz la gestión de residuos en Colombia y que, dos años después de su anuncio, muestra sus primeros resultados y desafíos en territorio.
El programa, impulsado en el marco del Plan Nacional de Desarrollo Colombia Potencia Mundial de la Vida 2022-2026, plantea un cambio de paradigma: pasar del enterramiento de residuos a su aprovechamiento, reciclaje y valorización, con inclusión social de recicladores y uso de tecnologías limpias.
De piloto a modelo regional
Desde la firma del pacto en 2024, Miraflores ha venido implementando acciones orientadas a reducir la disposición final de residuos y fortalecer la cultura ambiental ciudadana. Entre los avances más relevantes se destacan programas de separación en la fuente, fortalecimiento de asociaciones de recicladores y procesos de educación ambiental en zonas urbanas y rurales.
Esta iniciativa cuenta con el acompañamiento de la Gobernación de Boyacá y lineamientos del Ministerio de Vivienda Ciudad y Territorio, entidad encargada de liderar la política pública de residuos sólidos a nivel nacional.
El reto: cerrar botaderos y cambiar hábitos
Uno de los objetivos centrales del programa es eliminar progresivamente los botaderos a cielo abierto y reducir la dependencia de rellenos sanitarios. En su lugar, se busca implementar parques tecnológicos y ambientales que permitan el tratamiento integral de los residuos.
Sin embargo, autoridades y expertos coinciden en que el mayor desafío no es tecnológico, sino cultural. La adopción de prácticas como la separación en la fuente, el reciclaje y el consumo responsable sigue siendo una tarea pendiente en buena parte del territorio.
Inclusión social: eje del modelo
Un componente clave del enfoque “Basura Cero” es la inclusión de recicladores como actores fundamentales del sistema. En Miraflores, este proceso ha permitido avanzar en la formalización de estas poblaciones, mejorando sus condiciones laborales y reconociendo su papel en la economía circular.
Este enfoque responde a lineamientos nacionales que buscan integrar a la población recicladora en cadenas productivas sostenibles, garantizando su participación activa en la gestión de residuos.
¿Qué ha pasado en Colombia?
A nivel nacional, la estrategia “Basura Cero” ha tenido avances desiguales. Mientras algunas ciudades han fortalecido sus sistemas de aprovechamiento, otras aún enfrentan limitaciones en infraestructura, financiamiento y articulación institucional.
En ese contexto, municipios como Miraflores se convierten en laboratorios clave para evaluar la viabilidad del modelo en territorios intermedios y rurales, donde las condiciones logísticas y económicas son diferentes a las de grandes capitales.
Un camino en construcción
Aunque los resultados aún están en consolidación, la experiencia de Miraflores evidencia que la transición hacia un modelo sostenible de gestión de residuos es posible, pero requiere continuidad, inversión y compromiso ciudadano.
El reto ahora es escalar esta experiencia a otros municipios de Boyacá y del país, en un momento en el que la sostenibilidad dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad urgente.
Miraflores ya dio el primer paso. El desafío es que no sea el único.