Entre los extensos juncales que bordean el Lago de Tota habita una de las aves más singulares y amenazadas de Colombia. Su pequeño tamaño contrasta con la enorme importancia ecológica que representa. Se trata del Cucarachero de Pantano (Cistothorus apolinari), una especie endémica de los humedales altoandinos que hoy enfrenta un riesgo creciente de desaparecer debido a la transformación de su hábitat.
Ante las recientes denuncias por afectaciones ambientales en los alrededores del lago, la Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá) puso en marcha acciones de inspección y seguimiento para frenar el deterioro de los juncales, ecosistemas indispensables para la supervivencia de esta ave catalogada en peligro de extinción.
La principal preocupación de la autoridad ambiental radica en la expansión de actividades agropecuarias sobre las rondas del Lago de Tota. Según las verificaciones adelantadas por el equipo técnico de la Subdirección de Administración de Recursos Naturales, el ingreso de ganado a estas zonas está deteriorando los juncales, ya que los animales pisan, rompen y degradan la vegetación donde el Cucarachero construye sus nidos, encuentra alimento y se refugia de los depredadores.
Un ave que solo existe en los humedales colombianos
El Cucarachero de Pantano es una especie exclusiva de los humedales de la Cordillera Oriental colombiana y depende casi por completo de la vegetación acuática dominada por juncos y eneas. De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la reducción y fragmentación de estos ecosistemas ha provocado una disminución sostenida de sus poblaciones, razón por la cual la especie se encuentra clasificada En Peligro (Endangered). Además de la pérdida de hábitat, enfrenta amenazas como el drenaje de humedales, la contaminación y la expansión agrícola. (UICN, The IUCN Red List of Threatened Species).
El Lago de Tota alberga una de las poblaciones más importantes de esta ave, lo que convierte su conservación en una prioridad ambiental para Boyacá y para el país.
Un llamado a los municipios y a la comunidad
Corpoboyacá hizo un llamado a las administraciones municipales para fortalecer el control sobre las actividades que se desarrollan en las zonas de protección del lago. La corporación recordó que los gobiernos locales desempeñan un papel fundamental en la planificación del territorio y en la protección de los ecosistemas estratégicos.
Las acciones también buscan fortalecer el trabajo conjunto con las comunidades, cuyas denuncias han permitido identificar oportunamente nuevas intervenciones sobre los humedales y evitar que continúe avanzando la frontera agropecuaria en sectores ambientalmente sensibles.
Un símbolo de Aquitania que necesita protección
La importancia del Cucarachero de Pantano trasciende el ámbito ecológico. En 2022, el Concejo Municipal de Aquitania lo declaró oficialmente ave emblemática del municipio, reconociendo su valor como patrimonio natural y la necesidad de promover estrategias para proteger el ecosistema donde habita.
Desde entonces, instituciones, organizaciones ambientales y habitantes de la región han impulsado campañas de conservación orientadas a preservar los juncales del Lago de Tota, considerados esenciales no solo para esta especie, sino también para la regulación hídrica, la captura de carbono y el refugio de numerosas aves y organismos acuáticos.
Proteger los juncales es proteger la vida
Especialistas coinciden en que conservar los humedales no beneficia únicamente al Cucarachero de Pantano. Estos ecosistemas cumplen funciones ambientales fundamentales, como el almacenamiento de agua, la mitigación de inundaciones, el mejoramiento de la calidad hídrica y el mantenimiento de la biodiversidad.
Por ello, Corpoboyacá reiteró su compromiso de continuar realizando labores de vigilancia, educación ambiental y seguimiento a las denuncias ciudadanas, al tiempo que invitó a propietarios de predios, productores agropecuarios y autoridades locales a sumar esfuerzos para garantizar que el característico canto del Cucarachero de Pantano siga escuchándose entre los juncales del Lago de Tota y no se convierta en un recuerdo de la biodiversidad boyacense.