Proteínas, creatinas, quemadores de grasa y «potenciadores milagrosos» sin registro sanitario inundan las redes sociales colombianas. La Organización Nacional Antidopaje advierte que un producto mal comprado no solo puede enfermar a un deportista: también puede sacarlo del deporte por años.
Un batido de proteína, una cápsula «quemagrasa» o un preentreno comprado en una página web pueden parecer inofensivos. Pero para un deportista, ese frasco puede significar el fin de una carrera. Así lo advirtió el Ministerio del Deporte, a través de la Organización Nacional Antidopaje de Colombia (ONAD Colombia), en un llamado a deportistas, entrenadores y ciudadanía para que verifiquen la procedencia y el registro sanitario de los suplementos que consumen.
El mensaje llega en un momento en que el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) no da tregua: solo en lo corrido de este año la entidad ha emitido decenas de alertas sanitarias por productos fraudulentos que se venden como suplementos dietarios sin cumplir con la normativa colombiana. El caso más reciente se conoció apenas días atrás, cuando el INVIMA emitió cuatro alertas sanitarias por la comercialización ilegal de decenas de productos —entre ellos aminoácidos, colágeno, creatina, glutamina, omega-3, preentrenos y proteínas— distribuidos a través de una misma página web. Semanas antes, la entidad había advertido sobre suplementos de las marcas NOW y Puritan’s Pride que, pese a estar disponibles en plataformas de comercio electrónico, no contaban con registro sanitario vigente.
¿Qué significa que un producto sea «fraudulento»?
Según explica el INVIMA, un suplemento sin registro sanitario no ha sido evaluado en calidad, seguridad ni eficacia, lo que implica que se desconoce su composición real. La ONAD Colombia fue enfática en un punto: frases como «seguro para deportistas» o «aprobado por la AMA o el Ministerio del Deporte» impresas en el empaque no constituyen ninguna garantía. De hecho, ese tipo de textos publicitarios suele ser, en sí mismo, una señal de alerta.
Casos recientes documentados por el propio INVIMA ilustran el riesgo. En mayo, la entidad alertó sobre un producto llamado Krec’up, promocionado con supuestos beneficios farmacológicos para el crecimiento pese a carecer de autorización de la Dirección de Medicamentos y Productos Biológicos. Ese mismo mes, ordenó el retiro de seis suplementos que no contaban con el registro emitido por esa dirección y que eran promocionados con propiedades que no poseían.
El otro riesgo: quedar fuera del deporte sin haber hecho trampa
Más allá del peligro para la salud, existe otra amenaza silenciosa: el llamado dopaje no intencional. Se trata de casos en los que un deportista da positivo en un control antidopaje no porque haya buscado una ventaja ilegal, sino porque el suplemento que consumía contenía sustancias prohibidas no declaradas en la etiqueta.
El fenómeno no es marginal. De acuerdo con revisiones científicas citadas por especialistas en medicina deportiva, entre un 6% y un 9% de los casos de dopaje se explican por el consumo de suplementos contaminados, cifra que según un estudio más reciente llegó al 14% entre 2003 y 2020. Análisis de laboratorio en distintos países han encontrado tasas de contaminación aún más altas: una revisión de 23 estudios sobre proteínas en polvo, creatina, multivitamínicos y bebidas energéticas halló niveles de contaminación de entre el 12% y el 58%, con sustancias que van desde efedrina hasta esteroides anabólicos como la testosterona.
El deporte colombiano no ha sido ajeno a este riesgo. En 2023, un caso de dopaje que involucró a varios jugadores del Deportivo Pereira estuvo relacionado, según reportes de prensa, con el uso de un suplemento proteínico que contendría una sustancia prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje. Situaciones como esta explican por qué la ONAD insiste en que la responsabilidad de lo que se consume recae, en última instancia, sobre el propio deportista, sin importar si la sustancia llegó a su organismo de forma intencional o por un producto mal etiquetado.
Cómo protegerse antes de comprar
Ante este panorama, la ONAD y el INVIMA recomiendan una serie de pasos antes de adquirir cualquier suplemento:
Verificar el registro sanitario a través de la herramienta oficial de consulta del INVIMA: http://consultaregistro.invima.gov.co/Consultas/consultas/consreg_encabcum.jsp. Desconfiar de las compras por redes sociales o cadenas de WhatsApp, canales donde circula la mayoría de los productos fraudulentos detectados.
Evitar productos que prometan resultados rápidos o que se autodenominen «aprobados» por entidades deportivas sin que ello pueda comprobarse.
Priorizar una alimentación balanceada y adaptada a las necesidades de cada deportista, que sigue siendo, según la ONAD, la mejor estrategia para sostener el rendimiento.
Consultar siempre a un profesional de la salud antes de incorporar cualquier suplemento a la dieta.
Qué hacer si ya se consumió un producto sospechoso
Quienes hayan presentado algún evento adverso asociado al consumo de un suplemento pueden reportarlo de inmediato a través de dos canales oficiales:
Formulario de farmacovigilancia: https://vigiflow-eforms.who-umc.org/co/medicamentos
Correo electrónico: invimafv@invima.gov.co
El mensaje de fondo, tanto del Ministerio del Deporte como del INVIMA, es el mismo: en un mercado digital donde cualquiera puede vender lo que sea con una foto atractiva y una promesa llamativa, la única defensa real del deportista —y de cualquier consumidor— es verificar antes de comprar.