El explorador prusiano Alexander von Humboldt, uno de los geógrafos y naturalistas más reconocidos de la historia, recorrió las tierras y quedó maravillado. Lo describió como un clima seco y mediterráneo único, perfecto gracias a su altitud de 2.190 m.s.n.m. y su temperatura templada de 18°C todo el año.
Pero la historia de Tinjacá va más allá del clima. Antes de la llegada de los españoles en 1539, aquí habitaban los muiscas, conocidos como el “pueblo de olleros” por sus hermosas vasijas y figuras de barro. La tierra, rica en cultura, fue fundada oficialmente en 1556 y desde entonces guarda una esencia especial que une tradición e historia.
Tinjacá es un rincón para disfrutar de la paz, lejos del bullicio de las ciudades, donde cada atardecer invita a respirar aire puro.
Y si vienes… ¡no te vayas sin probar las famosas arepas de trigo rellenas de queso!
El clima que enamoró a Humboldt, la historia que nos hace únicos y los sabores que conquistan corazones.