El envejecimiento de la población colombiana comienza a plantear nuevos desafíos para la economía nacional. El aumento de la esperanza de vida, sumado a la caída de los nacimientos, podría elevar durante las próximas décadas el gasto en pensiones, salud y atención a los adultos mayores, mientras disminuye proporcionalmente la población en edad de trabajar.
Un estudio publicado por el Banco de la República en 2026 advierte que este cambio demográfico puede reducir el crecimiento económico, limitar los ingresos fiscales y aumentar el déficit del Gobierno. El análisis también señala que el impacto dependerá de factores como la productividad, la participación laboral y la capacidad del país para adaptar sus sistemas de protección social.
La sostenibilidad pensional se convierte así en uno de los principales asuntos económicos de largo plazo. El reto consiste en garantizar los ingresos de quienes llegan a la edad de jubilación sin generar presiones fiscales que comprometan otros servicios públicos.
Este debate cobra relevancia con el IX Simposio Internacional de Actuaría, que se realiza del 14 al 17 de octubre en Bogotá y reúne a especialistas en pensiones, seguros y gestión del riesgo para analizar los desafíos de una sociedad que envejece.
Entre las alternativas planteadas por los expertos se encuentran fortalecer la formalización laboral, aumentar la productividad, ampliar la participación en el mercado de trabajo y mejorar la planificación financiera. Estas medidas podrían ayudar a responder a las nuevas necesidades de la población y a reducir los riesgos para las finanzas públicas.