El Deportivo Cali enfrenta días turbulentos debido a los resultados adversos en el arranque de la Liga colombiana. Sin embargo, la tensión se ha intensificado desde el exterior con amenazas de muerte dirigidas al director técnico Jaime de la Pava y algunos jugadores del equipo. A pesar de esto, el martes pasado, el equipo logró una victoria que proporciona un respiro en medio de la crisis.
El ambiente enrarecido se originó con la filtración en redes sociales de los números de contacto del entrenador de 56 años, Jaime de la Pava, y de Diego Quintero, directivo del club. Este hecho llevó a que tanto el técnico barranquillero como diversos miembros del club recibieran amenazas de muerte, generando un clima de inseguridad tanto para los jugadores como para el cuerpo técnico.
«Había un objetivo, ganar. La forma seguramente tiene aspectos en el desarrollo del juego que el equipo va aplicando de lo que queremos. Otro objetivo era salir en cero. Eso nos permite ir tomando confianza en el equilibrio que se requiere. Lo individual seguramente hay formas deportivas de cada uno que van ganando, el ritmo competitivo se requiere y estamos en él. Vamos creciendo», expresó el entrenador azucarero tras la reciente victoria.
Sin embargo, la conferencia de prensa se tornó más sombría cuando De la Pava fue cuestionado sobre las amenazas y su futuro en el Deportivo Cali. «El fútbol es el reflejo de la sociedad, lo que vivimos, intolerancia. Uno aprende a interpretar lo que mandan. Como lo recibo, amenazante, sin criterio ni argumento que valga. Uno entiende la posición de un club y la hinchada. Sabemos qué estamos jugando. Por eso traemos gente ganadora y de carácter, es unirnos para que el equipo sea sólido», afirmó el entrenador.
De la Pava compartió su visión sobre la situación y destacó que, a pesar de las amenazas, ha recibido un apoyo significativo de personas que creen en el proyecto. «Me toca cambiar de número. Mi número lo tiene más de la mitad de Colombia, lo tengo colapsado. Es imposible poder manejar comunicación en mi celular. La única es ganar en la cancha… estoy tranquilo y mi conciencia está tranquila. A mí no me han regalado nada», agregó, haciendo hincapié en que la solución principal es demostrar resultados positivos en el terreno de juego.
La violencia y la intolerancia no deben tener cabida en el deporte, y el Deportivo Cali busca superar estos desafíos para consolidar un equipo sólido y competitivo. La atención ahora se centra en el rendimiento del equipo en futuros encuentros, confiando en que el éxito deportivo sea la respuesta más contundente a las adversidades extradeportivas.