Durante varios días, Tunja vivió una de esas situaciones que ponen a prueba la calma de toda una ciudad. Lo que comenzó como una contingencia silenciosa el viernes 17 de abril, terminó convirtiéndose en una preocupación generalizada por el acceso al agua potable. Hoy, tras intensas jornadas de trabajo, las autoridades anuncian el inicio del retorno a la normalidad.
¿Qué pasó realmente desde el 17 de abril?
La contingencia se originó por fallas en el sistema de abastecimiento que afectaron de manera significativa la distribución de agua en distintos sectores de la capital boyacense. La situación obligó a activar medidas especiales para garantizar el suministro mínimo a la población, incluyendo restricciones y monitoreo constante del servicio.
Desde ese momento, equipos técnicos y operativos trabajaron contrarreloj para estabilizar el sistema, mientras la ciudadanía enfrentaba cortes, baja presión y la incertidumbre sobre la duración de la emergencia.
Días de tensión y respuesta institucional
Durante el fin de semana y los días posteriores, la ciudad operó bajo medidas de contingencia, con la participación activa de organismos de emergencia y autoridades locales. La prioridad fue evitar un colapso total del servicio y asegurar el acceso al agua en hospitales, centros educativos y zonas críticas.
La empresa encargada del suministro, Veolia, adelantó labores intensivas que permitieron recuperar progresivamente el sistema, alcanzando finalmente un 90 % de restablecimiento en la distribución.
El momento clave: reunión del PMU y levantamiento de medidas
El punto de inflexión llegó con la realización del Puesto de Mando Unificado (PMU) en la Estación Central de Bomberos de Tunja. Allí, con la presencia del alcalde Carlos Gabriel y su equipo de gobierno, junto a organismos de socorro, se evaluó la situación actual y se tomó una decisión esperada por todos: levantar las medidas decretadas durante la contingencia.
La sesión fue liderada por el capitán Darío Alberto Pedreros Guerra, comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tunja, quien destacó la articulación institucional que permitió superar la emergencia.
¿Qué sigue para Tunja?
Aunque el servicio ya se encuentra en proceso de normalización, las autoridades hacen un llamado a la ciudadanía a mantener el uso responsable del agua mientras se alcanza el 100 % de recuperación.
La crisis dejó lecciones importantes sobre la vulnerabilidad del sistema y la necesidad de fortalecer la infraestructura, pero también evidenció la capacidad de respuesta de la ciudad ante situaciones críticas.
Tunja respira con alivio… pero no olvida los días en que cada gota contaba.