En canchas renovadas donde antes predominaba el deterioro, hoy vuelven a rodar balones, a correr niños y a reunirse comunidades. Ese es el impacto tangible de los Convenios Solidarios que impulsa el Ministerio del Deporte, una estrategia que en 2026 sigue ganando terreno en todo el país y que ya muestra resultados concretos en al menos 19 departamentos.
Infraestructura que cambia realidades
El más reciente balance del Gobierno evidencia avances significativos en regiones históricamente rezagadas. En el departamento de Casanare, por ejemplo, ya se culminaron cuatro adecuaciones de escenarios deportivos en municipios como Maní, Tauramena y Paz de Ariporo, donde las comunidades cuentan ahora con espacios dignos para la recreación y la actividad física.
Estas intervenciones no son aisladas. Hacen parte de un paquete más amplio de obras que buscan cerrar brechas territoriales, alineadas con el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, apostándole al deporte como herramienta de inclusión social.
Según datos oficiales, los Convenios Solidarios han permitido intervenir más de un centenar de escenarios en decenas de municipios del país, beneficiando a cerca de 100 mil personas. Además, hay proyecciones que superan las 200 nuevas adecuaciones en curso, con impacto en más de 200 mil ciudadanos.
Un modelo con sello comunitario
A diferencia de otros esquemas de contratación, estos convenios tienen un componente clave: la participación directa de las comunidades. Basados en la Ley 2166 de 2021, permiten que las Juntas de Acción Comunal ejecuten obras mediante contratación directa, siempre que se trate de proyectos de menor cuantía y con mano de obra local.
Esto no solo agiliza los procesos, sino que fortalece el tejido social y genera empleo en los territorios.
El enfoque ha sido claro: construir infraestructura con y para la gente. Desde la adecuación de canchas hasta la recuperación de parques, cada intervención responde a necesidades identificadas por las propias comunidades.
Más que obras: inclusión y desarrollo
El alcance de los Convenios Solidarios va más allá del cemento. La apuesta institucional busca consolidar el deporte como motor de transformación social, en línea con programas como “Deportes Más”, que promueven la convivencia, la inclusión y el acceso equitativo a la actividad física en todo el país.
En este contexto, las obras entregadas se convierten en puntos de encuentro para niños, jóvenes, adultos mayores y poblaciones vulnerables, incluyendo comunidades rurales, personas con discapacidad y víctimas del conflicto.
Prórrogas y seguimiento: el reto de cumplir
Aunque algunos proyectos han requerido prórrogas —pese a que su finalización estaba prevista inicialmente para abril de 2026—, el Ministerio ha reiterado que mantiene un seguimiento permanente para garantizar su ejecución.
La meta es clara: que cada obra no solo se termine, sino que cumpla su propósito de ampliar oportunidades y mejorar la calidad de vida en los territorios.
El deporte como política de Estado
Con una inversión creciente en el sector y programas que alcanzan a miles de beneficiarios, el Gobierno busca consolidar el deporte como una política pública estructural.
Los Convenios Solidarios, en ese sentido, se posicionan como una de las apuestas más visibles: pequeñas obras, pero con un alto impacto social.
En muchos municipios, la transformación ya se siente. Donde antes había abandono, hoy hay comunidad. Y donde no había oportunidades, empieza a jugarse un nuevo partido.