El presidente planteó subsidios para fertilizantes, impulso a la energía solar y acciones para fortalecer la producción agrícola. Además, no descartó acudir nuevamente a mecanismos excepcionales si las condiciones climáticas lo exigen.
La posibilidad de que Colombia enfrente en los próximos meses un fenómeno de El Niño de gran intensidad llevó al Gobierno nacional a comenzar la preparación de una estrategia que busca anticiparse a los impactos sobre el sistema energético y la seguridad alimentaria del país.
El presidente Gustavo Petro anunció una serie de medidas orientadas a reducir los riesgos asociados a un eventual “superniño”, un fenómeno climático caracterizado por prolongados periodos de sequía, disminución de los niveles de los embalses y afectaciones a la producción agropecuaria.
Aunque el mandatario centró buena parte de sus declaraciones en el sector energético, aseguró que la principal preocupación del Gobierno está relacionada con el abastecimiento y el costo de los alimentos para la población.
“En un superniño, el punto más difícil no es la energía eléctrica, sino la alimentación”, advirtió el jefe de Estado al referirse a los posibles efectos de una reducción de las lluvias sobre la producción agrícola nacional.
Debate sobre la generación eléctrica
Como parte de las medidas preventivas, Petro solicitó al ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, continuar el trabajo con las empresas generadoras y distribuidoras para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico durante los meses de mayor estrés climático.
El mandatario cuestionó las propuestas que sugieren aumentar desde ahora la operación de las plantas termoeléctricas para enfrentar una eventual disminución de los niveles de los embalses. Según explicó, esta alternativa podría traducirse en mayores costos para los usuarios.
En contraste, defendió la expansión de la generación solar como una de las herramientas más eficientes para complementar la oferta energética durante periodos de sequía.
El presidente sostuvo que el país ha venido ampliando el acceso a sistemas solares y planteó la necesidad de acelerar esa transición para enfrentar el fenómeno climático con menores costos operativos y menor impacto en las tarifas.
La alimentación, prioridad del Gobierno
Más allá de la discusión energética, el Ejecutivo anunció una serie de acciones encaminadas a proteger la producción de alimentos y reducir los efectos que una prolongada temporada seca podría generar sobre los precios y el abastecimiento.
Entre las iniciativas planteadas se encuentran subsidios a fertilizantes, fortalecimiento de sistemas de almacenamiento mediante cadenas de frío y silos, así como un plan de incremento de la producción agrícola liderado por el Ministerio de Agricultura junto con entidades como el Fondo Adaptación, la Agencia Nacional de Tierras y la Agencia de Desarrollo Rural.
El Gobierno también anunció que buscará reactivar proyectos agroindustriales en la Orinoquía colombiana, región considerada estratégica para ampliar la capacidad productiva del país.
Respuesta del Ministerio de Minas
Tras el pronunciamiento presidencial, el ministro Edwin Palma informó que desde febrero se han realizado decenas de reuniones técnicas para monitorear la evolución del fenómeno climático y evaluar el comportamiento del sistema energético nacional.
Según el funcionario, en estos espacios han participado representantes de los principales gremios del sector eléctrico con el propósito de garantizar la confiabilidad del servicio y anticipar posibles contingencias derivadas de la disminución de las lluvias.
Palma también abrió un nuevo debate sobre el denominado cargo por confiabilidad, mecanismo mediante el cual los usuarios financian parte de la capacidad de respaldo del sistema eléctrico. El ministro cuestionó si los recursos recaudados durante los últimos años han cumplido plenamente con el objetivo de garantizar la disponibilidad de energía en escenarios críticos.
¿Se acerca una nueva emergencia económica?
Aunque el Gobierno no ha anunciado formalmente una declaratoria de emergencia económica, las declaraciones del presidente dejaron abierta la posibilidad de recurrir a instrumentos extraordinarios si las condiciones climáticas llegan a generar impactos severos sobre sectores estratégicos.
La advertencia se produce en momentos en que las autoridades nacionales siguen de cerca las proyecciones climáticas internacionales, que alertan sobre la posibilidad de eventos extremos asociados a variaciones oceánicas y atmosféricas capaces de afectar la producción agrícola, el abastecimiento de agua y la generación de energía.
Por ahora, el mensaje del Ejecutivo es claro: prepararse con anticipación para evitar que una eventual sequía de gran magnitud se traduzca en aumentos de tarifas, escasez de alimentos o afectaciones a los hogares colombianos.