La Contraloría General de la República lanzó una de las alertas más fuertes de los últimos años sobre la seguridad hídrica y energética del país: el Fenómeno de El Niño, cuya probabilidad de consolidarse durante el trimestre mayo-junio-julio de 2026 fue elevada al 82% por el IDEAM y otras autoridades, podría desencadenar una crisis estructural si no se adoptan medidas urgentes y coordinadas.
La alerta en una frase
El órgano de control pidió revisar reglas de operación de embalses, acelerar proyectos de generación eléctrica, pagar deudas del sector y promover campañas masivas de ahorro de agua y energía.
¿Por qué preocupa tanto El Niño esta vez?
El IDEAM informó que el calentamiento observado en la región Niño-3.4 del Pacífico ecuatorial es consistente con un posible desarrollo de El Niño hacia finales de 2026, aunque su magnitud exacta sigue bajo seguimiento. La Contraloría sostiene que el riesgo no proviene solo del clima: se suma a retrasos en nuevos proyectos de generación, deudas estatales con empresas del sector eléctrico y limitaciones en el abastecimiento de gas natural para centrales térmicas.
Lo confirmado por las autoridades
La probabilidad de instauración del fenómeno para mayo-junio-julio de 2026 fue elevada al 82%.
Los modelos climáticos apuntan a anomalías cercanas a +1 °C en la región Niño-3.4 hacia finales de 2026, indicativas de un posible desarrollo de El Niño.
Colombia mantiene una alta dependencia hidroeléctrica: entre 65% y 70% de la generación eléctrica proviene del recurso hídrico.
Embalses, Hidroituango y una discusión técnica de alto voltaje
La Contraloría pidió revisar instrumentos regulatorios y reglas de operación de los embalses para maximizar el almacenamiento de agua sin incumplir caudales ecológicos. El debate se concentra especialmente en
Hidroituango, donde el órgano de control considera que ciertas obligaciones operativas impuestas tras la contingencia de 2018 podrían limitar la acumulación de agua justo antes de un episodio de sequía severa.
La discusión es técnica y sensible: cualquier ajuste debe equilibrar seguridad de presas, protección ambiental, caudales ecológicos y confiabilidad energética. La Contraloría no propone eliminar esas salvaguardas, sino revisarlas temporalmente frente al riesgo extraordinario que implicaría un El Niño intenso.
¿Qué medidas pide la Contraloría?
Revisar y ajustar la regulación de embalses para privilegiar el almacenamiento máximo posible de agua, garantizando caudales ecológicos y protección de ecosistemas y comunidades.
Acelerar la entrada en operación de proyectos de generación y transmisión eléctrica hoy retrasados.
Pagar con urgencia subsidios, contribuciones y opción tarifaria adeudados a empresas del sector eléctrico, especialmente en la región Caribe.
Fortalecer la coordinación interinstitucional para destrabar trámites administrativos y ambientales.
Lanzar una campaña masiva de uso responsable del agua y la energía antes de que lleguen los meses más secos.
Lo que sigue
El mensaje de la Contraloría es preventivo: todavía no hay una emergencia nacional por desabastecimiento, pero sí una advertencia de que la combinación de un El Niño fuerte con debilidades acumuladas del sistema eléctrico podría convertir un evento climático en una crisis de servicios básicos si no se actúa con anticipación. El IDEAM continuará monitoreando la evolución del Pacífico tropical y ajustando los pronósticos conforme avance el segundo semestre de 2026.