El Ministerio del Deporte y el Ministerio del Interior anunciaron un paquete de medidas para frenar los hechos de violencia que se han presentado en varios estadios del país durante las últimas semanas, luego de los graves incidentes registrados en los partidos entre Santa Fe y América, y entre Deportivo Cali y Bucaramanga.
La decisión se tomó tras una reunión de articulación entre la Comisión Nacional de Fútbol y las comisiones locales de seguridad, en la que participaron representantes del Gobierno Nacional, las autoridades territoriales y la Policía. El encuentro fue liderado por la ministra del Deporte, Juliana Gutiérrez, quien además ejerce como secretaria técnica de la Comisión Nacional, junto con el Ministerio del Interior.
Los antecedentes que encendieron las alarmas son recientes. El pasado 22 de agosto, hinchas de Independiente Santa Fe y América de Cali protagonizaron una batalla campal en el estadio El Campín, que dejó 17 personas heridas y obligó a suspender el compromiso. Días después, durante el partido entre Deportivo Cali y Atlético Bucaramanga en Palmaseca, un grupo de aficionados invadió el terreno de juego, lo que generó nuevos cuestionamientos sobre los controles de acceso a los escenarios deportivos.
Entre las medidas anunciadas, la comisión técnica quedó encargada de definir los procedimientos para el ingreso de trapos, banderas y elementos de animación de las barras, así como de establecer protocolos más estrictos para el registro de los aficionados en las entradas de los estadios. Adicionalmente, el Ministerio del Interior, que preside la Comisión Nacional, gestionará con la Policía Nacional para que se realice una verificación previa de los estadios en los municipios donde se disputen encuentros del fútbol profesional colombiano, con el objetivo de evitar el ingreso de armas, pólvora y sustancias psicotrópicas.
El anuncio se da en medio de la presión de distintos sectores del fútbol nacional. La Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales, Acolfutpro, había advertido al Gobierno que, de no garantizarse condiciones de seguridad para los jugadores y los asistentes, acudiría a instancias judiciales para exigir el cumplimiento de la Ley 1445, la norma que regula la seguridad, la comodidad y la convivencia en los espectáculos futbolísticos del país.
En Bogotá, la Comisión Distrital de Seguridad, Comodidad y Convivencia para el Fútbol ya había endurecido sus propios protocolos tras los hechos en El Campín: la Policía Metropolitana asumió el control de los ingresos con un refuerzo de cientos de uniformados en los partidos de alto riesgo, y el acceso de las barras visitantes dejó de estar garantizado de forma automática, quedando sujeto a un análisis previo de las condiciones de seguridad y los antecedentes de cada hinchada.
Con este nuevo plan de acción, la Comisión Nacional de Fútbol y las comisiones locales se comprometieron a hacerle seguimiento a cada uno de los acuerdos en un próximo encuentro, en momentos en que crecen los llamados de congresistas, gremios y aficionados para que las autoridades pasen de los anuncios a sanciones efectivas contra quienes promueven la violencia en los estadios del país.