Un intento de incendio registrado en la noche de este sábado en el Centro Transitorio de Protección, CTP, de Tunja volvió a poner sobre la mesa las graves dificultades que enfrenta la capital boyacense para atender a las personas privadas de la libertad que permanecen temporalmente bajo custodia de las autoridades.
El personero municipal, Nelson Andrés Villabona, calificó el hecho como sumamente preocupante y recordó que se trata de una situación que su despacho ha venido advirtiendo de manera reiterada. Según explicó, el CTP fue concebido para albergar por un periodo corto a las personas capturadas mientras se define su situación jurídica, pero la crisis carcelaria que atraviesa el país ha llevado a que algunas de ellas permanezcan allí durante días, semanas e incluso meses.
El funcionario cuestionó las condiciones de infraestructura del lugar y aseguró que el CTP no cuenta con las características de un establecimiento penitenciario para albergar personas durante periodos prolongados. Señaló que una de las celdas tiene aproximadamente tres por tres metros y que existe otro espacio, ubicado debajo de una escalera, que en su criterio no debería utilizarse para recluir a nadie. Villabona explicó que en esa celda de tres por tres metros llegan a permanecer entre 10 y 12 personas, sin condiciones mínimas ni siquiera para sentarse o dormir, lo que puede generar afectaciones como la registrada este fin de semana. El personero insistió en que debe actuarse antes de que se presente una tragedia mayor.
El funcionario también señaló las dificultades que enfrenta la Alcaldía frente al INPEC para trasladar a los detenidos a establecimientos penitenciarios formales. Aunque existen cárceles en distintos municipios de Boyacá, los traslados dependen de las autorizaciones y los cupos que determina el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, y cuando esta entidad no acepta el recibo de los detenidos, el municipio tampoco puede dejarlos en libertad, lo que agrava el hacinamiento en el centro transitorio.
La situación del CTP de Tunja se enmarca en un problema estructural reconocido por la Corte Constitucional, que declaró un estado de cosas inconstitucional por el hacinamiento en los centros de detención transitoria del país. En Boyacá, distintas entidades, entre ellas la Personería de Tunja, han participado en mesas interinstitucionales para hacerle seguimiento a esa orden judicial y garantizar los derechos de las personas privadas de la libertad.
Como respuesta a esta crisis, la Gobernación de Boyacá anunció en junio la puesta en marcha de un nuevo Centro de Detención Transitoria en el predio donde funcionó el antiguo motel Mansión Real, a las afueras de Tunja. El gobernador Carlos Amaya recibió oficialmente el inmueble, de manos de la Sociedad de Activos Especiales, y explicó que el lugar, que tiene cerca de 30.000 metros cuadrados, estará destinado en principio al cumplimiento de medidas de arresto en casos de violencia intrafamiliar y violencia basada en género. El mandatario sostuvo además una mesa de trabajo con el Ministerio de Justicia, el INPEC, la Defensoría del Pueblo y autoridades locales para definir los criterios técnicos y jurídicos que permitan adecuar el inmueble bajo las normas de seguridad correspondientes, un proceso que continúa en desarrollo y que hasta el momento no ha aliviado la presión sobre el CTP del centro de la ciudad.
Esta no es la primera vez que Tunja recurre a espacios no diseñados para funcionar como centros de reclusión con el fin de enfrentar la crisis de detención transitoria. Años atrás, decenas de personas privadas de la libertad tuvieron que ser trasladadas al Coliseo San Antonio, escenario deportivo que terminó sufriendo daños de infraestructura y que debió someterse posteriormente a obras de adecuación tras ser usado con ese propósito.
Desde la Personería de Tunja se anunció que continuará el seguimiento a la situación del CTP y que insistirá ante las autoridades locales y nacionales en la necesidad de adoptar soluciones definitivas para evitar que hechos como el intento de incendio de este fin de semana se repitan o deriven en una tragedia mayor.