El Hospital Universitario San Rafael de Tunja, el centro de referencia de alta complejidad para buena parte de Boyacá, encendió de nuevo las alarmas por una sobreocupación crítica que está limitando su capacidad para recibir pacientes en hospitalización y cuidados intensivos.
De acuerdo con el reporte entregado por la propia institución, el servicio de Ginecoobstetricia registra una ocupación del 325 por ciento, Urgencias llega al 206 por ciento con 166 pacientes a la espera de una cama, la UCI Neonatal está al 139 por ciento y la UCI de Adultos al 123 por ciento, con nueve personas adicionales esperando cupo en Urgencias.
El gerente del hospital, Germán Francisco Pertuz González, suscribió el llamado de emergencia este 3 de septiembre, en el que la institución explicó que su prioridad es garantizar que los recursos disponibles se destinen a los pacientes que registran mayor gravedad o riesgo para su vida. Por eso pidió a quienes puedan resolver su condición en instituciones de menor complejidad acudir oportunamente a esos servicios, y recordó que la atención se define por el triage y no por el orden de llegada.
La responsabilidad de descongestionar el hospital, insistió la institución, no recae únicamente en los usuarios. El San Rafael hizo un llamado directo a las autoridades de salud y a las aseguradoras para que agilicen los traslados de pacientes hacia instituciones que tengan disponibilidad y para que se active de manera inmediata la gestión departamental y municipal de camas.
No es la primera vez que el hospital declara este tipo de emergencia en lo corrido del año. En enero, la institución había decretado alerta roja por sobreocupación en atención de partos, UCI neonatal, urgencias pediátricas y cirugía. En agosto, Urgencias para adultos llegó a un 220 por ciento de ocupación, con 140 pacientes esperando cama, lo que llevó al hospital a pedir de nuevo la activación urgente de toda la red hospitalaria del departamento. La reiteración de estos episodios evidencia una presión asistencial que se ha vuelto estructural sobre el principal centro médico de Boyacá.
El nuevo reporte vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que persiste desde hace meses entre los boyacenses: qué pasó con la entrada en pleno funcionamiento de la Clínica Materno Infantil María Josefa Canelones, cuya operación ha sido anunciada en distintas ocasiones por el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, como parte de la estrategia para descongestionar precisamente los servicios de ginecobstetricia y neonatología del San Rafael, pero que continúa sin prestar el servicio completo para el que fue concebida.
Mientras se define esa situación, el hospital, la Secretaría de Salud de Boyacá y el Gobierno departamental enfrentan la exigencia de explicar cuántos de los 166 pacientes que hoy esperan una cama podrían ser trasladados a otras instituciones y qué medidas inmediatas se adoptarán para aliviar la presión sobre Urgencias antes de que la situación se vuelva insostenible.