La minería en Boyacá enfrenta un inicio de año trágico: ocho personas han perdido la vida en lo corrido de 2026 en accidentes ocurridos en minas de carbón y esmeraldas del departamento. El caso más reciente se registró en zona esmeraldera, elevando la preocupación por las condiciones de seguridad en los socavones.
La emergencia más reciente ocurrió el 17 de febrero en una mina ubicada en Maripí, donde una descarga eléctrica al interior de la mina Cunas, propiedad de la empresa Esmeraldas Santa Rosa, causó la muerte de Johan David Achagua Guerrero y Cristian Stiver Ahumada Contreras. En el mismo hecho, otros tres trabajadores resultaron heridos y fueron trasladados a centros asistenciales de la región.
Semanas antes, el 21 de enero, otro accidente enlutó al occidente del departamento. En el sector El Ratón, zona rural de Quípama, un derrumbe en una mina de esmeraldas provocó la muerte de Dumar Castiblanco y Javier Hernández.
Con estos hechos, las cifras de fatalidades en actividades mineras durante 2026 en Boyacá ascienden a ocho, reabriendo el debate sobre los protocolos de seguridad y la vigilancia en explotaciones legales e informales en una de las regiones con mayor tradición minera del país.
