Un contundente golpe contra las disidencias de las Farc propinaron las autoridades en el Tolima tras la desarticulación de una red criminal señalada de extorsionar, intimidar y ejercer control ilegal en varios municipios del suroriente del departamento. La ofensiva, denominada “Operación Pijao”, dejó un saldo de 14 capturados, entre ellos dos presuntos cabecillas vinculados a la estructura residual Darío Gutiérrez e Iván Díaz, al servicio de alias ‘Calarcá’.
La operación fue ejecutada por tropas del Gaula Élite N.º 2 y del Gaula Militar Tolima de la Sexta Brigada del Ejército Nacional, en coordinación con la Policía y la Fiscalía General de la Nación. Durante las acciones judiciales se adelantaron siete diligencias de allanamiento y registro, además del cumplimiento de ocho órdenes de captura.
Entre los detenidos figuran alias “Cachucho”, señalado como segundo cabecilla y principal dinamizador de las extorsiones, y alias “Duende”, identificado como presunto jefe de la comisión armada encargada de intimidar a comerciantes, campesinos y ganaderos que se negaban a pagar las exigencias económicas del grupo ilegal.
Una estructura que tenía atemorizado al suroriente del Tolima
Las investigaciones de inteligencia permitieron establecer que esta red criminal operaba principalmente en municipios como Dolores, Prado, Cunday, Villarrica y Purificación, donde presuntamente realizaban cobros extorsivos a comerciantes, caficultores, transportadores y finqueros.
Según las autoridades, la estructura pertenecía al Frente Darío Gutiérrez e Iván Díaz, vinculado al bloque Jorge Suárez Briceño de las disidencias lideradas por alias ‘Calarcá’. Su accionar no solo estaba enfocado en las extorsiones, sino también en actividades logísticas relacionadas con el almacenamiento de armas, explosivos y material de intendencia.
El coronel Arnold Esneider Pérez Linares, comandante de la Sexta Brigada del Ejército, aseguró que los capturados cumplían funciones estratégicas dentro de la organización criminal y eran piezas clave para mantener el control territorial y financiero de las disidencias en esta zona del país.
Dos fases para desmantelar la red
Las autoridades explicaron que esta ofensiva se desarrolló en dos etapas. La primera fase de la Operación Pijao se realizó a comienzos de mayo en el municipio de Prado, donde fueron capturados seis integrantes más de la estructura ilegal.
Con las ocho capturas obtenidas en la segunda fase, el balance total ascendió a 14 integrantes neutralizados judicialmente, lo que representa uno de los golpes más importantes contra las redes de apoyo de las disidencias en el Tolima durante este año.
Durante los procedimientos también fueron incautadas armas cortas, proveedores, cartuchos, radios de comunicación, equipos GPS, celulares, chalecos balísticos y panfletos alusivos a la organización criminal.
Extorsiones millonarias
Las investigaciones revelaron que esta estructura ilegal podría recaudar millonarias sumas mensuales mediante extorsiones en Tolima, Huila y Cundinamarca. En algunos casos, las exigencias económicas a comerciantes y productores oscilaban entre los 30 y 50 millones de pesos.
Incluso, las autoridades indicaron que la red criminal habría implementado mecanismos de “carnetización” de campesinos y finqueros para ejercer control territorial y obtener información detallada sobre actividades económicas y producción agrícola en varias regiones del centro del país.
Los capturados quedaron a disposición de la Fiscalía Especializada contra las Organizaciones Criminales y deberán responder por los delitos de extorsión agravada y concierto para delinquir con fines de extorsión.
Con este operativo, las Fuerzas Militares buscan debilitar las finanzas y la capacidad de intimidación de las disidencias que continúan afectando la seguridad y la economía de las comunidades rurales del Tolima.